lunes, 21 de octubre de 2013

El consumo de oxígeno

Se ha hablado mucho y sigue estando en primera línea el tema de la importancia del consumo de oxígeno en relación a la práctica deportiva. Y en verdad que es una cuestión capital en relación al rendimiento deportivo, pero en parte sobrevalorado.
Para mantener las células vivas, en actividad, éstas requieren de la presencia de oxígeno para realizar la mayoría de los procesos que en ella discurren. Por tanto, cuanto mayor actividad celular, mayores requerimientos de oxígeno se tendrán.
A partir aquí surgen 2 situaciones:
1.- ¿Qué cantidad de oxígeno necesita cada sujeto para realizar un trabajo concreto?
2.- ¿ Cuál es la máxima cantidad de oxígeno que un organismo es capaz de aprovechar?
De la primera pregunta formulada, cantidad de oxígeno que se requiere para la realización de un trabajo en concreto, se desprende el concepto de la economía de trabajo. Será mejor gastar menos que más oxígeno para una actividad, en el caso del deporte, p.e. para ir una velocidad dada, ya sea corriendo, en bici, remo, nado, etc.
Su mejora va a depender de distintos factores, todos ellos interrelacionados:
Técnica
Tono muscular
- Aprovechamiento adecuado de los sistemas energéticos más “económicos” (grasas-carbohidratos en vía aeróbica).


Respecto de la segunda, la máxima cantidad de oxígeno que el organismo es capaz de aprovechar, vendrá determinada por el llamado “Consumo máximo de oxígeno” (VO2 max), que es la máxima cantidad de oxígeno que nuestro organismo es capaz de aprovechar para sus procesos celulares. Llegado un punto, aunque aumentemos la cantidad de veces que respiramos, o la cantidad de litros de aire por minuto que introduzcamos en nuestros pulmones, este consumo de oxígeno ya no aumenta.
Se trata de un valor que en gran medida está determinado genéticamente, pero que se puede desarrollar a través del entrenamiento en un 15-20%, no más.

El consumo de oxígeno va a depender fundamentalmente de distintos sistemas:
Pulmonar 
Cardiaco 
- Sanguíneo
Muscular

Todos ellos con sus cualidades y limitaciones, capacidad de desarrollo y método de entrenamiento, y será el entrenamiento y desarrollo de cada uno de estos factores lo que determinará la mejora de ese consumo de oxígeno y por tanto de la capacidad máxima del organismo. 


¿Cómo puedo medir el consumo de oxígeno?
La única forma precisa de medirlo es por métodos directos, esto es, en relación a la intensidad de esfuerzo realizado, medir la diferencia entre el oxígeno que se inspira y el que se espirara (se expulsa). Esta diferencia será el oxígeno que se queda en nuestro organismo para cubrir las necesidades metabólicas celulares. Esta técnica se llama ergoespirometría.
Para ello se requiere disponer de un equipamiento específico (analizador de gases) que no es precisamente económico, aparte de que permite medir a un solo sujeto cada vez, en un entorno suficientemente estándar.

¿Alternativa de campo?
Para la valoración de la economía de trabajo, ninguna exacta. En todo caso, de forma estimativa, por determinaciones de ácido láctico en sangre.
Para la valoración del máximo consumo de oxígeno, hay distintas fórmulas en la literatura, que aplicadas, manteniendo el protocolo de valoración para las que fueron ideadas, permiten una aceptable estimación de ese consumo máximo de oxígeno, a partir de la velocidad desarrollada y/o distancia recorrida, según el protocolo de medición que se aplique.

Y, ¿es tan importante ese consumo máximo de oxígeno?
Pues sí, y no.
Sí, porque permite valorar el potencial de una persona, incluso sin que ésta haya todavía desarrollado todas sus cualidades.
No, porque para la mayoría de las disciplinas deportivas (todas las que duren más de 10 minutos), el consumo de oxígeno máximo es sólo un valor de referencia, el máximo absoluto, lo importante será qué partido se le saca, esto es, donde se registran los umbrales, aeróbico y anaeróbico, que son los que nos dan la verdadera medida de cuál es nuestra “velocidad crucero” para distintas distancias.

Por aplicar un símil futbolístico, el consumo máximo de oxígeno (potencia aeróbica) sería el tamaño del balón, y los umbrales, lo hinchado que está. Y esta última cualidad (capacidad aeróbica) será al final la realmente determinante en disciplinas aeróbicas.

5 comentarios:

  1. muy interesante, Luis estas hecho un mounstro

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  2. Todos estos valores no los podemos conseguir con una prueba de esfuerzo correctamente hecha?

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  3. Todos estos valores no los conseguiríamos con una prueba de esfuerzo correctamente efectuada? Y con estos valores podríamos configurar un entrenamiento adecuado?

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    1. Hola Javier. La prueba de esfuerzo (como dices, bien hecha, con determinación de gases y lactato, protocolo de esfuerzo adaptado a la especialidad deportiva, etc.), es un elemento esencial y principal dentro de la valoración del deportista, pero no se deben olvidar otras valoración como una analítica de sangre, una valoración del aparato locomotor (pies-rodillas-espalda, elasticidad, etc.), o en su caso una ecocardiografía. Todo ello va a ayudar a establecer un cuadro lo mas preciso de como se está, y por donde se puede mejorar, y cómo. Un saludo

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  4. Muchas gracias de nuevo por tu gran aportación Luís. Son cuestiones que normalmente los deportistas profesionales tienen que conocer, pero que los que no están a ese nivel deben tener esa información para no tener un sobreentrenamiento innecesario o una carga descompensada.
    Yo llevaba 9 años contigo realizando las pruebas de esfuerzo anuales, pero mi problema es que estas solo las pueden entender los preparadores físicos de que disponía y por desgracia, teniendo todos los datos que tengo, yo no alcanzo a comprender los parámetros. Uno de ellos es el del VO2 máx.
    Gracias por tus artículos.
    Un saludo.

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