miércoles, 15 de abril de 2020

En el caso de haber tenido coronavirus ¿Cómo puede afectar a la hora de volver a entrenar?


Deporte y Coronavirus 2


Como tras cualquier enfermedad, la vuelta excesivamente temprana a la actividad física puede llevar a un deterioro del estado de salud.

Aparte de la pérdida de condición física, no necesariamente tener un test PCR negativo significa que se esté por completo libre del virus ya que por un tiempo pueden todavía persistir reservorios en nuestro organismo que aprovecharán cualquier resquicio para replicarse y con ello recaer.


La durabilidad de la enfermedad se está demostrado muy variable, aún en casos que no han requerido ni siquiera de ingreso hospitalario. También la forma en que se manifiesta. Y no sólo en lo que respecta al hecho de dar positivo o no en el test del PCR.

Por tratarse de una enfermedad nueva, no conocemos sus efectos a medio/largo plazo, aunque es presumible que ésta no deje mayores señales en el estado físico en la gran mayoría de la población.

Así que la reintroducción de la actividad física deberá ser muy progresiva, y en ausencia de síntomas, empezando por ejercicios de movilización articular, estiramientos, y progresivamente ir introduciendo pequeñas dosis de trabajo aeróbico muy extensivo.

El reinicio de la actividad física, aun muy moderada, persistiendo cierta fatiga, aunque ésta sea muy ligera, se está demostrando contraproducente





Caso aparte será el de pacientes hospitalizados. Los pacientes que son dados de alta del hospital no solo se están recuperando de su enfermedad aguda, sino que también experimentan un período de riesgo generalizado de padecer diversos eventos adversos para la salud. Durante ese período de vulnerabilidad, adquirido y transitorio, denominado “síndrome post-hospitalización”, los sistemas fisiológicos están alterados, las reservas están deplecionadas y el cuerpo no puede defenderse con eficacia de las amenazas para la salud.

Los pacientes que reciben el alta de las unidades de cuidados intensivos (UCI) curados de la enfermedad crítica que los llevó allí, se enfrentan a una nueva y potencialmente incapacitante fragilidad adquirida en la UCI.

Se sabe que los pacientes de cuidados intensivos pierden masa muscular y función por muchas razones, que van desde la inmovilización prolongada a los efectos de los tratamientos de la UCI, como la ventilación mecánica para la propia enfermedad crítica.

Algunos pacientes que continúan sufriendo debilidad seis meses después de que fueron dados de alta de la UCI, demuestran desgaste muscular persistente, incluso cuando las funciones biológicas que comúnmente hacen que los músculos se atrofien hayan vuelto a la normalidad, como la inflamación o la descomposición de las proteínas en el tejido muscular.

Además, no hay garantía de que la reconstitución del tamaño del músculo, normalice la fuerza y los pacientes que lograron regenerar el músculo permanecieron débiles. En algunos casos, esto provoca debilidad muscular, profunda discapacidad y menor calidad de vida, y puede durar toda la vida.

En estos casos se deberá aplicar un protocolo estricto de rehabilitación de las distintas funciones cognitivas y funcionales para procurar superar la situación.



Luis García del Moral
Medicina de la Educación Física y Deporte

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