La incidencia de eventos de muerte súbita (MS) en el
entorno deportivo es relativamente infrecuente, aproximadamente de 1.5-2
casos/100.000 practicantes, pero con una alta difusión mediática que genera
alarma social. Por otro lado, por tratarse de un hecho que ocurre durante la
realización de una actividad de tiempo libre, voluntaria y en teoría con el
objetivo de ganar salud, refuerza la idea de que algo se debería hacer para
evitarlas/prevenirlas, sobre todo por eso, porque buena parte de ellas podrían
ser evitables.
Pero supongo que, por defensa de la privacidad
(concepto americano), o por la decisión de quién asume los costes de
realización (publico/privado, típica disyuntiva europea), no se terminan de tomar
medidas efectivas de prevención.
Y es que, cómo prevenirlas, al menos en gran parte,
está demostrado desde hace ya muchos años. En los años 80, en Italia, en la
región del Véneto, se realizó un estudio piloto de revisiones médicas
(básicamente valoración de antecedentes, factores de riesgo cardiovascular y
electrocardiograma de reposo). A partir de las conclusiones obtenidas, se tomó
la decisión (política) de instaurar un programa nacional de revisiones
periódicas de aptitud para la práctica deportiva, obligatoria y periódica, con
un bien definido árbol decisorio ante las distintas eventualidades.
Los números son claros: la incidencia de MS en la
población deportiva que no ha sido sometida a revisión médica es ¡3,5 veces
superior! a la que se produce en población sedentaria. Sin embargo, como se puede ver en la gráfica, con la
instauración del programa de revisiones periódicas (temporada 81-82), se
consigue “sacar del sistema” (y tratar) una amplia serie de patologías
susceptibles de producir MS y que son diagnosticables.
A 10 años vista, conforme se fueron diagnosticando y
tratando los sujetos con problemas médicos, la incidencia de MS en la población
deportiva pasó a ser prácticamente la mitad que en la población sedentaria. La
actividad deportiva, lo que estaba haciendo en esos casos era actuar como
“detonante”, como un elemento de stress añadido que facilita que el problema de
base que ya existía, se “exprese”.
Y, ahora sí que sí, tras la completa instauración del
programa, la actividad deportiva está actuando como el factor preventivo y de
salud que generalmente se le busca, con una incidencia de MS de la mitad
respecto de la población sedentaria. En términos relativos, se redujo en un 89%. Sí, sí, 89%!
Recientemente, el Minneapolis Heart Institute
Foundation (MHIF) ha publicado en el J Am Coll Cardiol de abril de 2016 un
artículo, “Facilities in United States triathlons: an expanded profile”, un
excelente artículo, donde observan que la edad media de los episodios fatales
era de 47 años (50 años si se analiza en los años más recientes (2006-15), 12
años más que la edad media de todos los participantes, y que casi la mitad de
las muertes tuvieron lugar en los triatlones “cortos”, que son precisamente los
que más atraen a los triatletas recién llegados a este deporte, y con más número
de participantes. Y claro está, “sugieren” que las revisiones médicas
preparticipación podrían tener un papel importante en la mejora de la
prevención de estos episodios fatales.
Desde
hace ya años están encima de la mesa proyectos legislativos al respecto, pero
no se termina de poner el cascabel al gato. Hace unos poco años hubo un proyecto ¿serio? de instaurar las revisiones de salud en la práctica deportiva por parte de la Generalitat Valenciana. Duró poco más de 1 año... Alguna federación sí está
trabajando en esa dirección, y otras, sorprendentemente, han regulado ¡en
dirección contraria! En la mayor parte de los países de nuestro entorno, hoy en
día no se admite para competir a deportistas que no aporten una certificación
de aptitud. Y supongo que por aquí irá instaurándose, aunque sólo sea por un
tema económico (el dinero, como siempre). Y es que, a poco que las compañías de
seguro de responsabilidad civil perciban que exigir una certificación de
aptitud les genera menores gastos o la posibilidad delegarlo, empezará a haber
motivación para solicitarlo. Y eso tambien termina generando conciencia social.
Luis García del Moral Betzen
Especialista en Medicina de la Ed. Física y Deporte
Unas observaciones:
ResponderEliminarEl deportista aficionado sabe que existe este problema pero no cómo prevenirlo. Indagando, he llegado a la conclusión que lo aconsejado es una prueba de esfuerzo anual excepto que el cardiólogo vea compliaciones, que podría pedir una ecografía. ESTA INFORMACION CONVENDRÍA SISTEMATIZARLA O CONVERTIRLA EN ALGO ASÍ COMO EL "PACK PREVENCIÓN", que puede ir o no unido a la determinación del VO2 y esos parámetros habituales de la prueba de esfuerzo (yo mismo me hice una contigo hace unos años)
El llamado por mí pack prevención se puede perfectamente convertir en un producto de marketing y gestionarse en clubs o en tiendas de corredores.
El aficionado se gasta 400€ en un pulsómetro porque se lo ponen delante. Se puede gastar perfectamente 150€ en el pack de prevención SI SE LO PONEN DELANTE, en lugar de asustarle pero no darle datos de cómo resolver su problema.
Por último...no creo en las federaciones. Por esa vía mejor no ir. Los resultados, tú mismo lo dices, a la vista estan.
Gracias Diego por tu comentario. Tienes toda la razón, falta información concisa. Pero es que las propias sociedades científicas no terminan de establecer EL PROTOCOLO. Pero sí, ya se ofrecen ese tipo de "packs" en muchos de los centros especializados donde se realiza este tipo de valoraciones. Es problema es el de siempre, a mas pruebas, mas caro. Y ahora, aprovechando el boom, están surgiendo muchas "ofertas". Pero no hay duros a cuatro pesetas. Un saludo
EliminarMuy buen articulo. Unas estadisticas faciles de entender y bien explicado.
ResponderEliminarUn saludo
Gracias! Un saludo
EliminarGràcies per l'article. La gràfica és molt reveladora i la reflexió al voltant de l'exigència de certes proves també. En el meu cas, m'estic plantejant tornar a passar la prova d'esforç.
ResponderEliminarAqui en italia es algo habitual , que nos sorprendio al principio , acabamos de hacerle la revision a mi hijo de 14 para practicar gimnasia artistica y ademas para poder competir , es decir el mas caro de los casos , y se ha tratado de un analisis de orina con dos electros antes y despues del esfuerzo. lo hemos pagado de forma privada para agilizar , teniamos prisa , y ha salido 45 €, con esto quiero decir que no es caro, hay muchos medicos que lo hacen y sin buscar uno en especial , llamamos un viernes y el lunes le hicieron las pruebas,
ResponderEliminarEsto en de deberia instaurar igual en espagna no hace falta que inventen nada. Otra cosa es la , cultura de responsavilidad profesional , que tienen aqui, y que dudo mucho que en españa sin una fuerte presion judicial se consiguera. y sin eso esta medida en españa seria papel mojado, pues entrarian firmarian y pa casa.
Muy buen artículo. Para pararse a pensar. Lo voy a compartir con mi grupo de entrenamiento si no tienes inconveniente, enviando el link.
ResponderEliminarMuchas gracias
Adelante, está para eso!
EliminarTambién me parece muy interesante. En España hace años que esto se debería regular. En algunas pruebas de más larga duración ya lo exigen, pero en pocas, y en las de mas corta duración, donde el esfuerzo suele ser mas intenso y donde se apuntan los que están iniciándose, no lo exigen los organizadores. También lo comparto con mis contactos.
ResponderEliminarUn saludo!